Invitaciones de boda
Las invitaciones salen solas por WhatsApp, una para cada familia. Cada una abre un sobre, lee la invitación y confirma ahí mismo — quién viene, qué come y qué no puede comer. Vosotros lo veis todo actualizado, sin perseguir a nadie.
Lanzamiento: 49 € en vez de 79 €, hasta el 31 de diciembre · Sin cuotas · Sin publicidad
La fecha, el sitio, el horario, el menú y vuestras fotos. Lo que dejéis en blanco sencillamente no aparece.
Por familias, con un teléfono o un correo. Cada familia recibe su propio enlace, distinto del de las demás.
Una a una o todas a la vez, vosotros decidís. Salen por WhatsApp, cada familia con su enlace, y las respuestas van llegando al panel persona a persona.
Se acabó copiar y enviar a mano.
No es una imagen ni un PDF. Es un sobre lacrado que se abre con el dedo, y detrás está la invitación entera: la fecha, el sitio, el horario del día y vuestras fotos.
No por familia. Si la abuela no puede viajar, son tres a la mesa y una disculpa, y así queda apuntado: cada persona contesta en su propia línea y vosotros lo veis al momento.
Arrastráis a cada invitado a su silla y veis al momento quién queda por sentar. Y quien dice que no viene se levanta solo de la mesa, sin que tengáis que acordaros de quitarlo.
Con vuestras fotos, el horario del día, cómo llegar y todo lo que queráis contar. Lo que dejéis en blanco sencillamente no aparece.
Abierto desde el primer día, no solo el de la boda: la pedida, la despedida, la prueba del traje. Compartís un enlace y cada invitado sube su foto con un título, y el álbum de polaroids se va llenando solo.
Ponéis vuestra lista y vuestros invitados piden las que quieren oír. En el mismo enlace del álbum: una sola dirección que mandáis una vez y sirve para las fotos y para la música.
Una lista con fechas, y subtareas dentro de las que no son una sola cosa. Sin columnas, sin etiquetas y sin metodología: lo que hay que hacer antes de la boda y cuándo toca.
Metéis las ofertas que os vayan pasando, agrupadas por categoría. Cuando aceptáis una, las demás se descartan solas y solo cuenta la aceptada: el total es siempre lo que de verdad vais a pagar.
Dos meses después de la boda desaparece: la web, las invitaciones, los teléfonos de vuestra gente y lo que no podían comer. Os avisamos antes para que os llevéis las fotos del álbum. No nos quedamos con los datos de vuestros invitados porque no son nuestros.
Dais acceso a vuestra madre, a un hermano o a la wedding planner y trabajáis sobre la misma boda.
Vuestra frase y, si lo ponéis, la cuenta o el Bizum. Solo dentro de la invitación y al pulsar: nunca en una página que se pueda buscar.
Tipografías, colores y ramas a elegir. Cambiáis uno y cambia todo a la vez: web, invitación y álbum.
Oferta de lanzamiento
Hasta el 31 de diciembre. Después, 79 €.
IVA incluido. No hay plan mensual, ni versión gratis con marca de agua, ni un precio distinto según cuántos invitados seáis. Se paga una vez y ya está.
La invitación no pide instalar nada ni registrarse: se abre en el navegador del móvil y se contesta con dos botones. Aun así, siempre podéis confirmar vosotros a mano a quien os lo diga por teléfono.
Sí. La invitación no es una imagen: se genera cada vez que alguien la abre. Si cambiáis la hora del autobús, cambia para todos, también para quien ya la había abierto.
Cada familia tiene un enlace distinto e imposible de adivinar, y es ese enlace el que abre su invitación. No hay listado público de invitados ni buscador por nombre.
Se guardan cifradas, se usan solo para la lista que recibe el catering, y se borran solas dos meses después de la boda. No hacen falta diagnósticos: basta con lo que no se puede comer.
Sí. Podéis dar acceso a quien queráis — a vuestra madre, a un hermano o a la wedding planner — y trabajáis los dos o los cuatro sobre la misma boda.
No. Rellenáis un formulario, subís vuestras fotos y elegís colores en un desplegable. No hay nada que instalar, ni dominio que contratar, ni plantilla que montar.
Escribidnos y en el mismo día tenéis vuestra boda montada.
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